Programas de trabajo
Una de las habilidades necesarias para ser exitoso en proyectos europeos es conseguir un equilibrio entre las diferentes fases de un proyecto europeo. Esto es: la preparación de la propuesta, la ejecución de la misma (si resulta ganador) y el cierre del proyecto. Y añadiría una más, la habilidad durante este proceso de identificar oportunidades para plantear una nueva propuesta que aporte soluciones a un nuevo reto científico.
Para poder hacer frente a este “juego de malabares” y que la comunidad científica no muera en el intento, la Comisión Europea elabora unas guías muy útiles facilitando la planificación de las futuras convocatorias. Son los conocidos: programas de trabajo de la Comisión Europea.
Los programas de trabajo son bianuales y se publican por temática. En el caso de Horizonte Europa, por cada pilar y por cada clúster. En estos programas de trabajo tenemos datos clave: fechas, importes de subvención, tipo de acción, tipo de fase, objetivos, requisitos de las propuestas y, finalmente, resultados esperados. Por lo tanto, un documento estratégico.
Uno de los aspectos prioritarios es analizar plazos y si somos capaces de llegar a tiempo. Un proyecto europeo requiere tiempo, meditación y las prisas de la última hora no son nada aconsejables por la alta competencia existente. Habrá veces que tendremos descartar opciones a corto plazo para pensar en el largo plazo.
Otro aspecto a tener en cuenta si entramos por plazos será el importe total de la subvención y el coste total del proyecto. Muchas veces se financiará al cien por cien el coste total del proyecto, pero en otros casos tendremos que cofinanciar. Es una decisión a tomar junto al responsable financiero en caso de cofinanciación.
Una vez analizados los tiempos y presupuesto, tocará analizar si nuestra idea encaja con los objetivos expresados por la Comisión Europea. Importante cumplir todos ellos no sólo algunos. Además, también habrá que analizar las actividades propuestas. En algunas ocasiones se mencionan tipología de participantes y en otras, proyectos finalizados o en ejecución a tener muy en cuenta. Es decir, hay que leer y releer detenidamente estos documentos ya que una mala interpretación nos puede llevar a perder tiempo y dinero.
Así que, si quiere ser un buen “trapecista” y disfrutar con la innovación y obtener resultados, revisar los programas de trabajo es una obligación y además una buena herramienta para planificarnos no sólo el año en curso sino el siguiente.

